jueves, 28 de julio de 2016

La corrupción volvió a matar

O P I N I Ó N

                                                                                                               Jesús Rojas Rivera

De nuevo la tragedia, cinco trabajadores de la construcción que no debieron morir. Hoy hace una semana, Culiacán fue testigo de otro accidente, un nuevo escándalo en la administración de Sergio Torres tras el colapso de una estructura en una construcción ilegal en el hotel Tres Ríos de esta capital.

Las víctimas eran jornaleros agrícolas que cambiaron las artes del campo por la pala y la cuchara, así es la pobreza, obliga a las personas a buscar fuentes de empleo de formas muy distintas. Los trabajadores que murieron lo hicieron en su digna labor, por la negligencia de los “profesionistas” a cargo de la obra y sin duda, por la permisividad de una autoridad que no hizo su trabajo.
El hotel no tenía permiso para iniciar con obras de construcción afirmó sin empacho el Alcalde. La responsabilidad de la revisión de los permisos de esa y otras obras es del Ayuntamiento, pero los funcionarios municipales fueron omisos igual que en el caso del espectacular de la empresa Royal Yak que cobrara la vida de don Luis, un trabajador de la SEPyC que falleció al caerle una estructura colocada de manera ilegal.

Dos elementos comunes en los casos: El primero es que los particulares lograron evadir la acción de la autoridad municipal, y con la omisión de los reglamentos los hechos condujeron a tragedias lamentables donde se perdieron vidas humanas.

El segundo es que Sergio Torres no ha iniciado ni tiene para cuándo iniciar siquiera un proceso administrativo contra los responsables por omisión. Muy a su estilo, el Alcalde asume la responsabilidad de un equipo que ha probado ser ineficiente y ha dibujado claramente el rostro de la corrupción. 

No podría afirmarlo, pero tenemos el absoluto derecho de pensarlo. Los actos tal como se han presentado tienen el tufo de la corrupción en sus adentros, hechos que se repiten y se perdonan, reglamentos que se omiten y actuaciones que nunca llegan. Eso y la protección de los responsables solo nos pueden llamar a pensar en el jugoso negocio de la omisión gubernamental.

¿Cuántos millones están en juego? ¿Cuánto podrá generar actos de corrupción como los que es pertinentes sospechar? Más allá de ello, lo que nos debe preocupar de esta autoridad permisiva es su falta de responsabilidad en algo que hemos visto puede llevar a pérdidas irreparables. Estamos todos seguros que en Culiacán muchas obras funcionan sin permisos, muchos negocios operan sin permiso, muchos espectaculares se colocaron si permiso y mucho dinero se genera en la permisividad de los ojos cerrados.

Desafortunadamente para las familias de los afectados el accidente ocurrió en Sinaloa, en donde más del 88 por ciento de los delitos quedan impunes. Siendo personas de bajos recursos, con mínimas posibilidades de defensoría legal, la justicia es un sueño que parece imposible. En el devenir de estos días nos hemos dado cuenta cómo nadie ha visto por ellos, ni la empresa constructora, ni el hotel y mucho menos las autoridades, quienes ven a los afectados como enemigos de sus intereses. Como si los hombres que murieron lo hicieron pensando en degradar más, la de por sí ganada imagen de autoridad ineficiente. 

Para concluir quiero responderle al Diputado local Manuel Osuna en lo declarado en tribuna sobre el caso: “que la Ley se aplique también en los empresarios”. Tiene razón Diputado, la ley debe aplicarse parejo, para los que faltaron a su responsabilidad al no pedir permisos y tener desprotegidos a sus trabajadores. Pero la primera etapa en la sanción la pone el Ayuntamiento no permitiendo que las cosas ilegales continúen. La piedra angular para que estas tragedias no ocurran está en esos que usted defiende. Y sí, tiene usted razón: en los periódicos escribimos y escribimos y volvemos a escribir que la corrupción de funcionarios mata, que cualquiera puede ser la víctima y que los únicos facultados para poner en orden a los particulares que pretenden burlar la ley son las instituciones del Estado. Para eso nacieron y para eso existen, lo malo es que cuando se venden o se corrompen no sirven. Luego le seguimos...

viernes, 15 de julio de 2016

Aquí también hay populismo, Dr. Robles

O P I N I Ó N

                                         Jesús Rojas Rivera

Hace un par de días leía con atención la columna “Poliarquía”, espacio de expresión del Secretario del Ayuntamiento de esta municipalidad, doctor Guadalupe Robles. En total franqueza, afirmo que no soy asiduo a su lectura porque la expresión académica que permanece tibia ante los errores y abusos del poder no está en mis preferencias editoriales. Pero el título de esa entrega me llamó la atención: “¿Qué es el populismo?”. Sobre ella quisiera compartirle algunas breves reflexiones.

Tal como lo afirma el doctor Robles, el populismo es un concepto difícil de explicar, pero no por ello deja de tener definición en mi Ciencia madre. De entre todas, la más pertinente la encuentro en lo expuesto por mi profesora, la doctora Flavia Freidenberg, catedrática en la Universidad de Salamanca, quien afirma que: “El populismo puede ser entendido como un tipo de liderazgo caracterizado por la relación directa, carismática, personalista y paternalista entre líder-seguidor, que no reconoce mediaciones organizativas o institucionales, que habla en nombre del pueblo, potencia la oposición de este a los ‘otros’, busca cambiar el estatus quo dominante, donde los seguidores están convencidos de las cualidades extraordinarias del líder y creen que gracias a ellas, los métodos redistributivos y/o el intercambio clientelar que tienen con su líder, conseguirán mejorar su situación personal o la de su entorno”.

El populismo se puede expresar de múltiples formas: A) como movimiento social, B) como discurso ideológico, C) como estrategia política, D) como manifestación de cultura política y las más importantes en las cuales particularizaré en este espacio: E) como forma de interacción gubernamental o política pública y F) como política monetaria o de gasto público.

Cuando el doctor Gudalupe Robles escribió atinadamente de populismo en su columna, no pude dejar de pensar en nuestros populistas locales. Como lo debe saber el doctor, los populismos nacen con mayor frecuencia en democracias no consolidadas. Nuestro País tiene a sus populistas, también nuestro estado y podría bajo la definición antes expuesta, argumentar que nuestra municipalidad tiene en ejercicio del poder a un Alcalde con rasgos de esta naturaleza política.

Como es pertinente argumentaré mis reflexiones: El Alcalde de nuestro municipio tiene un discurso de confrontación contra las élites, es de conocimiento público que en múltiples ocasiones ha dicho que los “ricos” de Culiacán no pagan impuestos y son los que más exigen servicios. Enarbola la bandera de los “pobres” como sinónimo de cumplimiento y responsabilidad en el pago de impuestos municipales y eso es cuando menos una verosimilitud. El discurso populista confronta y no incluye, lleva a polos sociales a enfrentarse para ganar réditos en la batalla. Tal como lo hace Sergio.

Nuestro Alcalde ha generado un esquema de gasto irresponsable que tiene a Culiacán en una crisis financiera única en la historia, que ha reducido de forma marginal la deuda a largo plazo, pero ha incrementado de manera abusiva la pagadera a corto plazo. Yo le digo al doctor Robles que uno de los rasgos típicos de los populistas es el desorden financiero y la irresponsabilidad en el gasto. Comprometen porque saben que ellos no lo van a pagar, gastan y endeudan porque no son personas de instituciones, buscan poner en alto, a toda costa, el legado de su pequeño paso por el poder.

Además de la irresponsabilidad financiera, sus actos y decisiones políticas se acompañan también de acciones y medidas que buscan “trascender” en la historia, generando íconos o insignias que perdurarán más allá de su ejercicio. Algunos se construyen hemiciclos, le mandar poner su nombre a un estadio, rebautizan calles o crean figurines para “rescatar los valores” y generar “identidad en la ciudad”. Para nuestro caso local, léase el “morrín”.

En lo único que no cuadraría mi comparativa es en lo siguiente: la teoría de la Ciencia Política dice que los populistas tienen como característica el respaldo de una nutrida masa social que los apoya independientemente de sus aciertos o desaciertos. Los populistas buscan estar, a costa de su carisma, bien con la mayoría. Esto definitivamente no cuadra en el caso de Culiacán. En esas raras formas que tiene el estudio de la política, podría afirmar que en nuestra capital tenemos un Alcalde populista-impopular. Luego le seguimos...

viernes, 8 de julio de 2016

Hace un año partió Ramón

O P I N I Ó N

                                                                                                                Jesús Rojas Rivera

Los días de hospital son difíciles y a mí me tocó acompañarlo nada más los últimos 25. Ayer se cumplió un año de aquella mañana triste cuando declararon muerto a Ramón Eduardo Guevara en un hospital de Culiacán.
Ramón era mi amigo, el primer periodista que abrió las puertas de su cabina para darme voz pública en los medios de comunicación. En su carrera, mi amigo escribió para varios rotativos y tenía un programa de radio donde la audiencia lo seguía fielmente. Era un periodista agudo, reflexivo y muy simpático, el estilo de su crítica era una exposición de sátira difícil de expresar con palabras. Siempre tuvo encontronazos con el Gobierno en turno, invariablemente el partido en el poder.

En esta misma columna he escrito antes sobre el problema que el Alcalde cobarde que gobierna nuestro Escuinapa tuvo con Ramón Eduardo. En otras entregas he dado detalles de la mezquindad de un político que ante las duras críticas del periodista pretendió censurarlo estando él enfermo de cáncer, motivo por el cual la CNDH abrió una investigación que fue turnada al órgano local.

No quiero abundar en detalles de los antecedentes, hoy quiero exponer sobre los resolutivos que la Comisión Estatal de los Derechos Humanos hizo respecto al caso CEDH/VIII/200/2015, donde se acredita la violación de los derechos humanos del periodista y la Comisión fija su postura en el sentido “de que todas las autoridades asuman el compromiso de respeto a la libertad de expresión”.

De lo anterior el organismo garante de los derechos humanos en Sinaloa decretó la reparación del daño por las violaciones a lo previsto en el tercer párrafo del artículo 1ro. De la Constitución Política Mexicana. A poco menos de siete meses de lo decretado, el Presidente Municipal sigue dando largas y es tiempo que no cumple con la sanción impuesta por la Comisión.

Bonifacio Bustamante es un político mediocre que representa los valores más rancios de la política sinaloense, su carrera comenzó en una alcaldía y terminará con ella, estos casi tres años en el cargo público nos mostró el rostro de la infamia, tal como dijo Nicolás Maquiavelo, la historia nos dio la oportunidad de conocerlo a través del espejo del poder.

Bustamante pretenderá cerrar un ciclo con el pueblo alzado en protestas, señalado como el peor Alcalde en la historia de la municipalidad y con múltiples cuentas por saldar como la desaparición de más de tres millones de pesos de las cuentas municipales en un supuesto “hackeo” bancario. 

Para poca fortuna del edil y las aspiraciones de impunidad que persigue podrán ser enfrentadas en la Cámara local por la diputada electa, la escuinapense Francisca Ayón, quien se comprometió con los electores del distrito a poner en la cárcel a los políticos corruptos que hubieran malversado fondos públicos.

Veremos en el camino qué depara el futuro para cada uno de los actores políticos involucrados. Por lo pronto, el tiempo corre, mi amigo descansa y no terminamos de acostumbrarnos a su ausencia. Dicho por él mismo: “Independientemente del resultado de mi caso, la lucha debe ser para que nunca más un Alcalde violente el derecho a la libertad de expresión en Sinaloa, ni de los periodistas, ni de nadie”. Por eso es que pasado un año del día de su partida nosotros seguimos exigiendo justicia. Luego le seguimos.

viernes, 1 de julio de 2016

El hijo del papá



O P I N I Ó N

                                                                                                                  Jesús Rojas Rivera

Corrupción, prepotencia y abuso de poder son elementos indisolubles que acompañan los anti-valores de la democracia. Sinaloa está plagado de políticos formados en la vieja escuela: abusivos, tramposos, corruptos y vulgares. La formación del ente político además de instruirse en las ciencias y la jurisprudencia, debe formarse en la universalidad de los valores éticos y la sensibilidad sobre lo social, dijo Azorín a principios del siglo pasado.

Es evidente que muchos de los políticos sinaloenses han aprendido el arte de la política de oídas, son servidores públicos líricos y empíricos, que han aprovechado la oportunidad para abrirse paso en un sistema construido al “ahí se va”. La vieja escuela los educó en modelos de enseñanza que les dejó por lo general tres características: A) Presumidos, B) Ineficientes y C) Cretinos.

Esta semana, Sinaloa observó dos casos que ejemplifican a la perfección esto a lo que hoy me refiero. Por un lado, el hijo del expresidente municipal de Concordia, exdiputado local y actual delegado federal de la SEP, y por el otro, el de un misterioso funcionario que, cobardemente, sigue sin dar la cara respecto a una infracción de tránsito por la que pidió no ser sancionado. 

El hijo del papá. “Sí, todo aquel que ofende a mi presidente Peña Nieto y mi superior y admirable Aurelio Nuño cae de mi gracia. Los amo, gracias a ellos gano 3 veces más y voy por más en lo que dure la reforma educativa”, es el mensaje que presumió en redes sociales Francisco Medina Soto hijo del delegado de la SEP en Sinaloa Eligio Medina Díaz. El texto lo describe de cuerpo entero: un muchachito servil ante los poderosos y arrogante frente a los que pagamos con nuestros impuestos el sueldo triplicado que se embolsa por el influyentismo. ¿Qué sería de su carrera sin las relaciones del papá?

Mientras el “junior” se jacta de las bonanzas económicas que le ha dejado la reforma educativa, en Sinaloa 536 escuelas no tienen servicios sanitarios, al menos 726 no cuentan con energía eléctrica, 5 de cada 10 jóvenes de secundaria no desarrollan adecuadamente sus habilidades matemáticas y apenas 1 de cada 10 menores con capacidades diferentes recibe educación especial. 

Y mientras el hijo del delegado de la SEP se desvive en elogios para el Presidente de la República y Aurelio Nuño, su padre enfrenta uno de los compromisos más exhaustivos en la historia educativa del país: la implementación de una reforma que debe cambiar la historia de México y de Sinaloa.
Según la asociación por la mejora educativa “Mexicanos Primero”, Sinaloa tiene más de 12,028 plazas fantasmas, es decir, sueldos que se cobran sin que alguien cumpla con la responsabilidad laboral. Además, según el Índice de Cumplimiento de la Responsabilidad Educativa (ICRE), nuestra entidad federativa tiene apenas 5.8 puntos de 10 posibles en infraestructura educativa y aprendizaje escolar. 

Algunos profesores y burócratas bien acomodados, como “Eligito”, pueden presumir que cobran tres cheques o ganan tres veces más que el resto de sus compañeros. Pero también es verdad que en Sinaloa es común que los profesores “de a pie” que están en activo, al frente de grupo y trabajando bajo condiciones difíciles, se les retrase el sueldo y se queden sin cobrar sus quincenas durante tiempo indefinido. 

La reforma educativa nace, precisamente, del reclamo social respecto al modelo fallido que imperó –e impera- en México durante muchos años. Ese modelo que otorgó plazas a hijos de sindicalistas sin mayor mérito que la herencia, que permitió que los sindicatos de la educación manejaran millones de pesos en recursos públicos en cuentas privadas. Sinaloa tiene ejemplos claros de enriquecimiento al amparo de la nómina magisterial.

Eligio –padre- ya pidió disculpas por el cinismo de su hijo, Eligio –hijo- salió a declarar que se trató de “una bromita”. Si el primero fuera un político serio y el segundo un servidor público profesional, ya hubieran renunciado por decencia, porque lo exhibido va más allá de una burla a los profesores mal pagados y las evidentes carencias de la educación pública en Sinaloa, porque en ese arrebato pretensioso, hijo y padre exhibieron exactamente lo que la reforma educativa persigue y quiere eliminar. Luego le seguimos… 

viernes, 24 de junio de 2016

El costo del periodismo independiente

Columna

                                                   Jesús Rojas Rivera

Sinaloa es según el INEGI la segunda entidad federativa con mayores índices de corrupción en México, la corrupción es un mal sistémico que trae como consecuencia inevitables costos sociales, económicos y políticos. La politóloga María Amparo Casar asegura que el gran mal de la corrupción es la impunidad expresada en la poca o nula capacidad de la autoridad para perseguir los delitos que giran a su alrededor. Es, en resumen, una gran amenaza de las instituciones democráticas que por un lado genera ganancias millonarias producto de actividades ilícitas, y por otro externaliza males que atentan contra el orden social, productivo y de gobernabilidad.

Según el Instituto Mexicano para la Competitividad, en México más del 91 por ciento de las personas no confía en los partidos políticos, más del 83 por ciento no confía en los legisladores y el 80 por ciento no confía en las instituciones del Poder Judicial. Vivimos en un México de desconfianzas que pone a los representantes populares en los peores escenarios de credibilidad.

Las acciones del Gobierno son acciones de interés público, los ciudadanos deben tener conocimiento de los actos de su autoridad, en ese sentido los medios de comunicación juegan un papel fundamental en las democracias porque a dicho de Giovanni Sartori “Todo edificio de la democracia se apoya en la opinión pública y en una opinión que surja del seno de los públicos que la expresan”. Así, la libertad de opinión y de difusión de las ideas son pilares elementales de la democracia. En las democracias modernas los medios de comunicación o se convierten en contrapeso al ejercicio abusivo del poder, o se convierten en aliados del poder mismo.

Noroeste es un periódico independiente que ejerce de manera plena la libertad crítica en una entidad federativa plagada de corrupción, violencia y abusos de autoridad. Resulta lógico entender que un medio de comunicación como este se convierta en el principal enemigo de la corrupción sistémica, y por ello, existan muchos incentivos para combatirlo hasta aniquilarlo. En Sinaloa, Noroeste les estorba a los amigos de la ilegalidad.

Bajo esas amenazas ha logrado avanzar por casi 42 años, haciendo un ejercicio de periodismo valiente, apegado a los valores éticos propios de la actividad informativa al servicio de la sociedad. Los medios de comunicación en la democracia cumplen dos funciones igual de importantes: son contrapesos y son formadores de opinión pública, punto de partida para la toma de decisiones de los ciudadanos. La democracia obliga a mantener una sociedad informada, reflexiva y crítica.  

Noroeste recibió de nuevo la respuesta beligerante de las elites del poder amafiadas en la corrupción. Sin duda, los tentáculos de los grandes intereses estatales tienen capacidad de operación, respuesta y confrontación, que incluye el uso de las instituciones del Estado como brazo ejecutor de revanchas editoriales. El embargo ilegal a este rotativo demuestra la regresión a las décadas del terrorismo fiscal que atentaba contra la libre circulación de medios de comunicación “no alineados”, capaces de poner en entredicho los grandes negocios al amparo de la ilegalidad.

Lo interesante es que lejos de amedrentar al medio, sus directivos, socios, colaboradores y trabajadores, los enemigos de la libertad de prensa que fraguaron la fallida escaramuza en una estrategia trasnochada se enfrentarán al peor enemigo de la corrupción llamada transparencia. Hoy en más de 23 países, y prácticamente en todos los medios nacionales, se habla de un embargo ilegal al periódico Noroeste, después de la publicación de una serie de reportajes que denuncian la construcción ilegal de una planta de amoniaco en una reserva natural en las costas de Sinaloa. 

El futuro del proyecto y los millones que danzan a su alrededor están de frente a los ojos del gran lector, hoy es de conocimiento mundial el caso de los humedales de la bahía de Ohuira, una reserva ecológica que puso rostro al Sinaloa corrupto, cínico y retardatario que no tardará en caer. Luego le seguimos...

viernes, 17 de junio de 2016

El éxodo de las montañas sinaloenses

O P I N I Ó N
                                                                                                                 Jesús Rojas Rivera

Sepa usted amable lector que en Sinaloa hay hombres y mujeres que dejaron todo para salvar sus vidas y las de sus hijos. Los desplazados de la sierra viven mañanas y tardes negras, del mismo color de la noche cómplice de su exilio. La guerra ha sido siempre el factor de las grandes migraciones, la gente tiene miedo a morir y sale de sus casas, deja sus animales, sus cultivos y sus tierras para salvar la vida. ¿Cuántos son? nunca se determina, ¿A dónde van? nunca se sabe con certeza.

Sinaloa ha vivido el complejo fenómeno de los desplazamientos humanos por violencia desde hace varias décadas, la sierra guarda historias inimaginables de hombres, mujeres, ancianos y niños que se han visto forzados a dejar sus comunidades ante la inseguridad.

La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos recalca la importancia de velar por los derecho de las personas desplazadas partiendo del reconocimiento de los principios rectores de la ONU, que respecto al desplazamiento interno por violencia los define como: “... personas o grupos de personas que se han visto forzadas u obligadas a escapar o huir de su hogar o de su lugar de residencia habitual, en particular como resultado o para evitar los efectos de un conflicto armado, de situaciones de violencia generalizada, de violaciones de los derechos humanos o de catástrofes naturales o provocadas por el ser humano, y que no han cruzado una frontera estatal internacionalmente reconocida”. Categoría adecuada a nuestros desplazados.

En Sinaloa se deben aplicar de manera inmediata los protocolos de acción para garantizar los derechos de los desplazados por violencia. Los Estados deben responsabilizarse por sus acciones u omisiones que generan el desplazamiento interno.

Según la jurisprudencia de la Corte Interamericana sobre los Derechos Humanos, en razón de la complejidad del fenómeno del desplazamiento interno y de la amplia gama de derechos humanos que afecta o se ponen en riesgo, y en atención a las circunstancias de especial vulnerabilidad e indefensión en que generalmente se encuentran los desplazados, su situación puede ser entendida como una condición de facto de desprotección.

Desde el momento en que la autoridad tiene conocimiento de desplazamientos por violencia, se deben garantizar las atenciones de las y los ciudadanos en condiciones de máxima vulnerabilidad. En el mismo ánimo de inmediatez, se debe proceder al recuento del número de desplazados, para generarles a todos condiciones de salud, alimentación, vestido, resguardo temporal y estabilidad psicológica, en lo que se restablece la paz y el orden que permita el retorno a sus lugares de origen.

Desafortunadamente, la lucha de los desplazados es también con los gobiernos que pretenden minimizar los casos. En México algunos funcionarios del gobierno, de manera irresponsable, culpan o han llegado a culpar a los habitantes en exilio de tener vínculos o ser parte del conflicto que motivó su desplazamiento, contraviniendo los principios generales de los tratados internacionales en la materia.

Debemos tener claro que los desplazados son víctimas y como víctimas no pueden ser culpados de los actos que atentan contra sus derechos. Desde este pequeño espacio hago un llamado a solidarizarnos y condolernos con las familias de Badiraguato en su éxodo para salir de la zona de guerra. Muchas voces sin sustento califican a los habitantes de la sierra sinaloense como personas violentas dedicadas exclusivamente a las actividades ilícitas. Están equivocados, quien escribe ha tenido la fortuna de estar y conocer la sierra de Sinaloa y puedo decirles que en su gran mayoría, los pobladores de las montañas son gente buena, amable y digna, que comparten lo poco que tienen y trabajan duro para vivir con humildad y con decencia.

Desde allá arriba el mundo se ve distinto, he aprendido mucho de ellos, los desplazados son también hijos de México que hoy dejan su tierra para salvar su vida. Lejos de juzgarlos deberíamos abrazarlos y exigir que impere el orden para que puedan regresar a vivir en paz a la tierra que tanto aman. Sobre los hombres que dejan su tierra para no ser alcanzado por las balas, Mario Benedetti expresó: “Este exilio de algún modo nos da la ocasión de comunicarnos con otros pueblos. De apreciar hasta qué puntos esos pueblos ejercen prácticamente la solidaridad. Nos da la ocasión de sentirnos partícipes de sus problemas, de sus limitaciones, de sus realizaciones, de sus luchas y pienso que todo esto va a ser muy importante cuando llegue el momento de nuestro regreso”. Luego le seguimos...

viernes, 10 de junio de 2016

El pueblo que marchó por dignidad

O P I N I Ó N

                                                                                                          Jesús Rojas Rivera

Soy de Escuinapa, ahí nacieron mis padres y mis abuelos. Mi lugar natal es un pueblito pequeño al sur de Sinaloa que tiene 54,000 habitantes que representan apenas el 2 por ciento de la población del estado, es uno de los municipios con menores índices de desarrollo humano en la entidad. Allá, más de la mitad de su población es pobre 50.1 por ciento, el 35.1 por ciento de las familias carece de los servicios básicos en sus viviendas, mientras que ese índice en Sinaloa está por debajo del 16 por ciento. Soy oriundo de un municipio olvidado y marginado, pero lleno de gente buena, trabajadora, honesta y sobre todo valiente. Gente que no se enmudece ante la injustica, ni deja de soñar con un futuro más digno y mejor.

La historia que me une con mi pueblo no es distinta a la de miles de familias que salen de ahí para buscar “futuro”, como toda localidad marginada el pueblo le da alas a sus hijos. No sé qué tiene nuestro terruño que hace que nunca perdamos el vínculo con él, mis padres me enseñaron a amar a mi pueblo y a respetarlo como mi casa, me enseñaron a entender su complejidad y a nunca sentir vergüenza de mi origen. Cuando era pequeño, mi madre me leyó algunas historias de El “Güilo Mentiras” la obra maestra de Dámaso Murúa y entendí entonces que también en la pobreza las letras se abren camino. 

El 5 de junio pasado los ciudadanos de mi pueblo fueron a las urnas, votó el 56 por ciento de los electores, cifra digna de presumirse en una elección marcada por el abstencionismo. Si algo tenemos los escuinapenses es cultura política para entender el valor sustantivo y la importancia del voto. Por eso en nuestro municipio las alternancias en el Gobierno son frecuentes y nos jactamos orgullosos al decir que fue en nuestro pueblo donde el PRI se enseñó a perder, porque aquí le dimos las primeras lecciones sobre democracia electoral efectiva.

Los resultados de la elección del domingo fueron muy cerrados, la gente votó en amplia mayoría en contra del PRI, pero lo hizo por dos opciones que salieron muy parejas en los primeros cómputos. Acción Nacional y Movimiento Ciudadano prácticamente empataron en segundo lugar, ante este escenario, en un arrebato irracional y demostrando muy poco oficio político, el candidato del PRI con un mínimo margen, con tan solo el 62 por ciento de actas computadas, salió a declararse ganador indiscutible de los comicios y ahí fue donde “se despertó el gigante”.

El proceso electoral fue desaseado, de 84 casillas instaladas más de 20 presentaban irregularidades graves, muchas de ellas no se acompañaban de actas y los representantes de partido opositores al PRI hacían mención de que los funcionarios de casilla no habían sido bien capacitados, particularmente en la parte del escrutinio al presentarse en la boleta un candidato común por los partidos de Nueva Alianza y PRI. Hubo votos que se contaron doble, además de otras irregularidades que corren aún en las causas legales.

Ante este escenario de irregularidades e incertidumbre electoral, la ciudadanía decidió protestar, lo interesante es que los miles de ciudadanos que tomaron las calles no pedían el reconocimiento del triunfo del candidato de su simpatía, sino para tener resultado que dieran certeza.

Mis paisanos marcharon por las calles para exigir lo que merecen, nunca me había sentido más orgulloso de mi pueblo. Los abusos del mal Gobierno, la mediocridad del órgano electoral municipal y la soberbia del candidato del PRI dieron vida a una gran movilización social llamada “Por la democracia y la dignidad”. Esta lucha no ha concluido, la seguiremos en los tribunales porque estamos convencidos que ley imperante es el camino de la democracia para la resolución de los conflictos, no hemos dejado, ni dejaremos de creer en las instituciones. 

Este ejercicio democrático no pretende ganar en la calle lo que no se refleje en las urnas, no es una lucha por el poder político, este movimiento pacífico y reflexivo es para dejarles muy claro que no somos ciudadanos de segunda, que merecemos respeto como los que más y que los principios electorales de legalidad y certeza son para cumplirse. Nos tienen marginados y relegados, ahí están los números del CONEVAL, los malos gobiernos se han robado mucho, pero nunca nos pondrán de rodillas y mucho menos nos robarán la esperanza. Este movimiento social que nace en una coyuntura post-electoral es para recordarle al mundo que los escuinapenses tenemos dignidad y que las cosas pueden cambiar con la participación cívica dentro de las instituciones. Luego le seguimos...